viernes, 15 de febrero de 2019

5 a.m.

las gotas del pequeño diluvio
abren cada herida 
que tu sutura parecía curar
la sangre gotea 
de cada agujero
miro al cielo teñido de violeta
buscando respuestas
a preguntas que no puedo formular
subo al colectivo buscando refugio
encuentro mi lugar y
mantengo la calma

mis pensamientos
como estrellas fugaces
atraviesan mi conciencia 
por segundos sin dejarme procesarlos. 
me desafían cada vez mas,
caminando sobre la cuerda floja
que delimita mi existencia.
el tiempo parece pararse
se rinde ante mi y me regala
unos minutos de claridad
en donde todo se puede ver
en donde las cartas están sobre la mesa
en donde te puedo ver transparente
te puedo ver todo
y verte cociendo de nuevo
las suturas que la lluvia reventó.  

el colectivo avanza a toda velocidad
casi apurándonos
a que la cura llegue rápido
pero nada cambia en una noche
nada cambia en minutos.

tu parada es en la próxima esquina
y hay heridas que siguen abiertas.
te bajas sin mirar atrás
con desaliento
con una cara de “hice lo mejor que pude”
y las grietas que dejaste sin reparar
se abren de a poco 
mientras el colectivo sigue avanzando.

ya no queda tiempo regalado
ni ganas de luchar
solo queda mirar por la ventana
y esperar a llegar
al destino que mas que deseado


es una suerte de azar.