martes, 29 de noviembre de 2022

LA IMPORTANCIA DE LA REVISTA “18 WHISKYS” EN LA PRODUCCIÓN DE REVISTAS CULTURALES Y LA POESÍA ARGENTINA

Introducción

1990: la ruptura


Entre 1989 y 1990, se produce en el mundo el final lo que el historiador Eric Hosbawm denominó como el siglo corto (1994, p. 13), que refiere al período que va de el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 hasta el colapso de la Unión Soviética y el definitivo triunfo del sistema capitalista en 1991. Es, de hecho, el 21 de noviembre de 1990, en la cumbre de la OSCE (Organización para la seguridad y la cooperación en Europa) en París, que se declara el fin de la guerra fría. La guerra fría, en tanto herencia del periodo a analizar, se sostuvo por un enfrentamiento pasivo entre las dos potencias que dividieron al mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial: los Estados Unidos, el modelo capitalista, enfrentado a la Unión Soviética, el modelo del socialismo real. 


Según Thomas Abraham (2003, p.102) “la década del `90 no duró solamente diez años porque no empezó exactamente en 1990 sino en 1989. Ese año comenzó no solo una década, sino una nueva configuración del mundo. Y también pasó algo nuevo en la República Argentina (...) Fue una coincidencia que aquí haya pasado una convulsión local y al mismo tiempo haya habido una convulsión universal.”


Esencialmente, el hecho al que asociamos al ocaso del “Siglo corto” es la caída del muro de Berlín y la unificación del mundo polarizado. Un mundo bipolar, separado por lo que se conoce como “la cortina de hierro”: un aislamiento mediático y físico de las naciones que conformaron la URSS. En Argentina, como en el mundo, algo se derrumbó. No fue un muro sino un gobierno, el de Raúl Alfonsin. Para Abraham, lo que también se derrumba en Argentina es el “sueño europeo” (2003, p. 103). La Argentina se encuentra en el derrotero de las promesas del progreso que la acercarían a su herencia colonial, la ascendencia italiana y española. Al país no le queda más que, después de muchos intentos por no hacerlo, entenderse de una vez por todas como un país Latinoamericano, desde lo que el término implica social y culturalmente: ya no hay promesas, la idea de que Argentina es “el patio trasero” de las naciones primermundistas empieza a hacerse carne en la mente de la gente.


En 1990, la sociedad Argentina sigue recuperándose de los resabios del Alfonsinismo; desde su costado político-económico, con la hiperinflación de 1989, tanto desde su costado frente a la herencia de la dictadura y el ejercicio de la memoria, con el apruebo de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Estas legislaciones pusieron un fuerte límite en el juzgamiento de aquellos involucrados en la desaparición y detención de más de 30.000 personas durante la última dictadura cívico-militar que se sostuvo en el país desde 1976 hasta 1982. El motivo de la mención de estas dos medidas llevadas a cabo por el Alfonsinismo tiene que ver con la persecución cultural a cualquier idea calificada de disruptiva por el ejecutivo nacional en manos del poderío militar. La dictadura había terminado, sí, sin embargo, la abstinencia a tomar medidas fuertes para el enjuiciamiento de muchos implicados en el autodenominado “proceso de reorganización nacional” deja abierta una herida en la sociedad, una herida marcada también por la censura y la persecución. Estas leyes no solo sentarán las bases de una sociedad, sino también del campo cultural y literario. Estos ejemplos también muestran una sociedad perdida, sin sueños.


En 1989 la Argentina eligió otro camino: “el menemismo”. Para fines 1990 hacía un año Carlos Menem había llegado al poder ejecutivo nacional con un país en crisis. Un año después, en 1991, se aprobaría la Ley de Convertibilidad, que igualaría el peso argentino con el dólar estadounidense, también conocido como el uno a uno. Esta medida reforzaría el poderío de Menem, lo que consolidaría su triunfo en las elecciones de 1995, suponiendo un clima de una estabilidad que no tardaría en derrumbarse. 


En el país y en el mundo se está terminando, como lo calificó Natalio Botana, “el siglo de la libertad y el miedo”. La sensación es trágica, la sociedad se encuentra en una posición donde no puede imaginar un horizonte, los principios de la década de los 90 en Argentina se caracterizan por la pérdida. Lo que hay es apatía, desesperación, no por la situación del momento sino por la imposibilidad de otra situación. Es lo que podemos caracterizar como la época del “realismo trágico”. 


El campo intelectual a inicios de los años 90 está signada por una denuncia constante a la frivolización de la política y de la corrupción: denuncia a los shopping-centers y a la nueva sociedad de consumo que se buscaba implantar en el país. Como ya hemos dicho antes, es posible afirmar que la sensación de desencanto generalizada que vive la sociedad durante el periodo histórico que hemos decidido analizar moja también el estado de la poesía Argentina a inicios de los ´90. De hecho, se esboza una ruptura con la generación previa, entendiendo a su más grande estandarte como Juan Gelman. El grupo de personas que ocupan el presente trabajo marcan una distancia con esa poesía, para ellos “demasiado solemne”. Estamos ante un recambio generacional en el campo literario, este cambio se da porque una generación ya no se siente representada por la que ocupa el lugar más importante en ese momento. Para Adolfo Prieto (1990: 406-407), en “Conflictos de generaciones”, el conflicto generacional “a veces acompaña y expresa en su verdadera potencialidad un proceso de cambio; a veces indica, en niveles muy limitados, los desajustes de algunos grupos sociales; a veces materializa, simplemente, la disputa por la imposición o el mantenimiento de gestos, modas o signos convencionales en el ámbito de un grupo profesional o ideológico, una escuela o una capilla artística”. Este sentimiento se profundiza en 1990 con la transformación mundial y local de las condiciones de existencia. Sí bien no podemos comparar todos los poemas escritos de las décadas anteriores con las década de los 90 Anahí Diana Mallol plantea que “en los noventa hay un grupo que avanza un paso más en este sentido, porque muchos de los poetas de los 80 remataban sus poemas con reflexiones generales acerca de las cosas o el mundo presentados, en tanto las poéticas de los 90 se caracterizan por la ausencia de lo que, con términos propios de la narratología, podríamos llamar, posición autoral”


Delimitación del objeto


En el siguiente trabajo me propongo analizar desde un enfoque histórico y sociológico el recorrido de la revista de poesía “18 Whiskys”, entendiendola como pionera en lo que sería una forma de hacer poesía en la Argentina de inicios de los 90. Asimismo, utilizaré como contrapunto la revista “Diario de poesía” para marcar las diferentes formas en las cuales la “18 Whiskys” representa la cara contrahegemónica en relación con “Diario de poesía”.


Para el abordaje del objeto me propongo utilizar dos conceptos a desarrollar. Por un lado encontramos el concepto de “Campo Intelectual” desarrollado por el sociólogo Pierre Bourdieu:


“el campo intelectual, a la manera de un campo magnético, constituye un sistema de líneas de fuerza: esto es, los agentes o sistemas de agentes que forman parte de él pueden describirse como fuerzas que, al surgir, se oponen y se agregan, confiriéndole su estructura específica en un momento dado del tiempo. Por otra parte, cada uno de ellos está determinado por su pertenencia a este campo: en efecto, debe a la posición particular que ocupa en él propiedades de posición irreductibles a las propiedades intrínsecas y, en particular, un tipo 9 Pierre Bordieu determinado de participación en el campo cultural, como sistema de relaciones entre los temas y los problemas, y, por ello, un tipo determinado de inconsciente cultura” (2002, p. 9-10)


Asimismo, el concepto de “Generación literaria” desarrollado por Arturo Cambours Ocampo definido como 


“Es la manera de ver en conjunto a los hombres nacidos aproximadamente en la misma fecha y que crecen en la misma atmósfera intelectual. Esta nueva interpretación nos enseña a no separar la historia literaria de la vida. Un escritor, al fin y al cabo, es, además, un señor que lee los diarios como cualquier otro, que paga impuestos, que demuestra interés por la vida política, social y económica que lo rodea y que, más a menudo de lo que se cree, extrae los motivos de sus creaciones de esas circunstancias y no de las obras de sus precursores con quienes se los quiere relacionar a la fuerza (1963, p.9).” 


Estos dos conceptos ayudarán a responder algunos cuestionamientos que atraviesan el presente trabajo. Una primera pregunta tiene que ver con la injerencia de esta revista en la innovación de nuevas formas en el campo de las revistas culturales, cuáles fueron esas nuevas formas y porque innovaron el campo. Una segunda cuestión tiene que ver con las bases que la producción de esta revista signaría para las generaciones futuras y como, aún solo teniendo dos números y desarticulandose en un corto periódo de tiempo, la revista “18 Whiskys” ocupa un lugar consagrado en la poesía marginal de los 90 y es entendida como un fenómeno de culto. Asimismo, la pregunta central que propongo responder en este trabajo es la de cómo una revista nacida, desarrollada y de circulación contrahegemónica logró hacerse ecos y signar nombres que hoy ocupan lugares altos en el campo literario argentino. Sin embargo, es importante no dejar de mencionar la dificultad que suscita delimitar una época, ya que si bien a los poetas de los 40 se los conoce como “generación del 40”, no sucede lo mismo con los 60 o con los 80 y menos aún en los 90. Por eso, me refiero al concepto de Raymond Williams bajo la categoría “estructura de sentimientos” (1997). Williams propone que toda cultura posee un particular sentido y/o sensibilidad de la vida, un particular y característico matiz o color, que se relaciona de modo específico con una determinada época, constituyendo la estructura de sentimientos de ese período. La idea general es que un conjunto compartido de modos de pensar, y de sentir, de los que se puede extraer un determinado patrón regular, forma y está formado por un modo total de vida, el cual comprende la cultura vivida de una época particular, de una clase o de un grupo. Uno de los rasgos que me interesa destacar en el siguiente trabajo es que la “estructura de sentimientos” puede ir de modo contrario a la definición cultural dominante, lo que resulta útil para pensar al grupo que rodeaba y publicaba la “18 Whiskys”, ya que permite analizar lo que luego se denominó “contraculturas”.


Es importante no perder de vista el terreno en el cuál se va a desplegar el objeto a analizar: una ciudad seca, desierta, la ciudad del postrabajo y la atomización. El término “globalización” no estaba lejos de aterrizar en Argentina, en 1994 con el efecto Tequila, sin embargo, la muerte de “lo viejo” y el incipiente nacimiento de “lo nuevo”, se sentía. Para Halperín Donghi los 90 es la época de la decadencia de la Argentina peronista bajo la forma de una larga agonía. El desmantelamiento de lo que él denomina la Argentina peronista, la del Estado de Bienestar y la de los derechos sociales, habría introducido entonces "la más dura intemperie" (1994, p. 89), donde intemperie quiere decir: a cielo abierto, sin abrigo, sin defensa, sin protección, signada por la crisis de los estados-nación y el "individualismo asocial absoluto" (1994, p.89).  Es lo que se sostiene en la película Matrix, cuando Morfeo le dice a Neo “bienvenido al desierto de lo real”. Es por eso que algo que atraviesa el objeto y contextualiza este análisis es el desencanto con la política en general, la desconfianza en las instituciones, la sensación de un mundo insípido y hostil. La crisis de los partidos políticos de masas y el creciente papel de los medios de comunicación serían fuerzas paralelas a ese proceso. 


También es importante no perder de vista que nos encontramos en una época donde no solamente por la decadencia urbana y el sentimiento trágico sino también por la finalización de los procesos dictatoriales, existe algo llamado “contracultura”. Aunque según Alicia Genovese podemos rastrear un momento de articulación de un espacio culturalmente arrasado que configura un primer momento de lo que puede ser considerada la poesía de la postdictadura. Esa herencia, para Genovese, nos ayuda a entender el punto de partida y luego de diferenciación que los jóvenes de los 90 tomarían para generar otro tipo de “contracultura” o lo que el investigador Raymond Williams definió como emergente, “aquellas nuevas prácticas, nuevos significados y valores, nuevas relaciones y tipos de relaciones que se crean continuamente” (1977, p. 145). 


Antecedentes


En este punto es importante asumir como herencia del proceso a analizar el legado de otras configuraciones contraculturales o underground de la década previa. El caso de “Cerdos y Peces”, una revista under que tuvo su primer número en 1984, que ya en su primer número data de cartas de lectores donde se denuncia la homofobia en la Argentina, hecho muy avanzado para lo que se decía en los medios en ese momento. Esta revista, dirigida por Enrique Symns mostró sexualidades, consumos y puntos de vista que no solían aparecer. La dirección de Symns permitió darle el espacio a las voces desplazadas de la época, entre las cuales podemos nombrar al poeta autodenominado “neo-barroso” Néstor Pherlonger o al dramaturgo José Sbarra. 


En una entrevista realizada a José Villa, quién fue director de la “18 Whiskys”, comenta que al pensar modelos para la revista que querían hacer, se basaron en las revistas musicales de los años 70. Podemos mencionar a “Expreso Imaginario”. ​​El Expreso Imaginario fue una revista argentina fundada en agosto de 1976. Su contenido abarcaba diversos temas desde un punto de vista “alternativo” (temáticas que eran poco tratadas por los medios masivos de comunicación) y uno de ellos era la música rock. Su auge se produjo durante la época en que la Argentina era gobernada por una dictadura cívico-militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Se publicó hasta enero de 1983. Comenta Villa 


“Para concretar el proyecto necesitábamos financiamiento, una suerte de mecenas, así que un día le propuse la idea a Juano Villafañe, el actual director del Centro Cultural de la Cooperación, que en ese entonces coordinaba el teatro de la librería Liberarte, donde yo trabajaba. Me dijo que sí, pero cuando le llevamos el material, se vio sobrepasado: la idea de él era hacer un boletín y nosotros le llevamos una revista gruesa, del estilo de Crisis o Fin de Siglo. Nos dijo que no podía con eso y fue una gran decepción. Finalmente, nos llamó y nos dijo: “si ustedes hacen la revista, van a tener que imprimirla, pero el papel lo ponemos nosotros”. Ese fue nuestro 56 Silvina Kogna y Pablo Redivo primer envión.” (2021, p.55)

Desarrollo

Los comienzos de la 18 Whiskys


En este contexto, en noviembre del año en cuestión, aparecería en algunos kioskos que van de la avenida Corrientes y avenida Callao hasta la avenida 9 de Julio la revista “18 Whiskys”, que sería el comienzo de una nueva tradición en la poesía argentina. Una persona que fue decisiva en la formación de la revista fue José Villa, un estudiante de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA, quien da con Rodolfo Edwards, también estudiante de esa facultad. Entre los dos comienzan a reclutar voces que estuviesen interesadas en la producción de una revista que pueda dar lugar a la crítica de la poesía y a la traducción de poetas no hispano-hablantes. Edwards, para ese entonces, formaba parte de una publicación de una hoja con distintos textos literarios llamado “La Mineta”. En el espíritu de la producción de la revista, Villa se junta con otros dos estudiantes, Daniel Durand y Darío Rojo. La intención de los jóvenes, a fines de los 80, era poder proponer una revista que le de, fundamentalmente, más espacio a la traducción, la entrevista y el artículo. El grupo se va acrecentando, sumando a algunas figuras como Fabián Casas o Jorge Espíndola.


El primer envión hacia la publicación de la revista lo da el poeta y actual director del Centro Cultural de la Cooperación, Juano Villafane, quien, en un principio iba a cumplir el rol de algo parecido a un mecenas. Sin embargo, al ver que era una revista grande, casi tan larga como la revista Crisis, le propone al grupo brindarles el papel y que ellos se encarguen de la impresión. Juano Villafane, en ese entonces, trabajaba en la libreria Liberarte, donde también trabajaba Villa. Según el director de la revista, “todo ese proceso lo pagamos haciendo diversas cosas: poniendo plata del bolsillo propio, pidiendo prestado, vendiendo de antemano, un montón de estrategias hasta que finalmente logramos la plata de la impresión con la importante ayuda del papel, que era caro como hoy en día.” (2021, p. 56).


La revista


La idea inicial era hacer 9 números dobles. Y es en ese espíritu que, en noviembre de 1990, aparecen los números 1 y 2 en los kioscos de la avenida Corrientes, desde Callao hasta 9 de Julio. También había otros puntos de venta, como el Instituto de Español y librerías que tuvieran alguna relación más o menos atenta con la poesía, como Premier, Norte, Fondo de Cultura, Gandhi. Las tiradas fueron de alrededor de dos mil ejemplares, lo que complicó las ventas. La circulación de la revista era más bien modesta, pero con un tono decidido en la dirección a la que apuntaba. Era una revista de tono informal, con títulos influenciados por lenguaje filosófico, pseudo filosófico o esteticista. Había en los 90 otras revistas culturales, claro, pero la 18 whiskys pretendía representar una resistencia a la tradición poética que apuntalaba el resto de las publicaciones. La tapa de la primera edición ilustra este punto: la foto de un niño con moscas en la cara y un título: "Poesía eres tú". Esto marca, ya de por sí, una idea integradora del "tú" a quién se dirige la revista, postulando a la poesía como algo que no son solo poemas, haciendo más terrenal la poesía, vista siempre desde un ángulo de prestigio y profundidad, de alguna forma democratizandola, ampliando ese universo. 


En ese momento, en la Argentina,  existió otra revista de poesía, de mayor trayectoria, la más conocida en el ámbito de la poesía. “El Diario de Poesía” se editaba desde 1986 y su circulación era decididamente mayor a la de la 18. Es difícil marcar diferencias entre una y otra siendo que ambas eran bastante parecidas en muchas cosas. El camino que trazaban era prácticamente el mismo y, de hecho, muchos redactores de la 18 publicaban algún que otro artículo en el Diario de Poesía. Para José Villa “nuestra visión sobre Diario de Poesía era que a muchos de sus poetas les faltaba intensidad en el lenguaje” (2021, p. 60). Quizás por la marginalidad, y lo que ella implica, la libertad de publicación, el hecho de no tener que responder a nadie más que a ellos y que se llevaba a cabo por un equipo pequeño, pueden delimitarse algunas de las causas por las cuales la 18 Whiskys puso en juego temas y poéticas más avanzadas en tanto su crudeza y su valor. 


Esta forma de hacer prensa, de hacer poesía, de hacer una revista cultural obedece a lo que antes hemos denotado bajo el título “Antecedentes”. La figura de la revista subterránea juega un gran peso en esta escena. En lo que a la práctica cultural respecta, ya no se trata de hablar con un tono de contestación o de lucha, eso quedó lejos, antes de la dictadura. Luego de ella, la práctica cultural tiene que ver con cierta resistencia, supervivencia de las estrategias. En los 90, esto se nota más que nunca. No hay, en el campo cultural, grandes grupos contestatarios que se enfoquen en la práctica política. Tampoco hay cómplices. El terreno de lo político se distancia definitivamente de lo cultural para ya no ser un deber, quizás será una opción. Como dice Villa “creo que ahora se le da una importancia muy fuerte al mensaje ideológico y nosotros casi que le restábamos relevancia. No hablo solo de la revista, sino que era un clima de época” (2021, p. 61).


La importancia de la traducción


Uno de los aportes fundamentales que introdujo la revista 18 Whiskys al campo poético nacional tuvo que ver con la traducción. Una de las más importantes fue la que Teresa Arijón hizo de la poeta brasileña Ana Cristina César, que no era muy conocida en la Argentina. No solamente se tradujeron poetas latinoamericanos, la revista muestra la verdadera obsesión del equipo redactor por muchos poetas norteamericanos, como pueden ser Beckett, Allen Gingsberg o Williams Carlos Williams. Las traducciones que se encuentran en la revista también hablan de la propia posición de esta. La 18 Whiskys fue una revista más de corte realista, imaginista, fuertemente influenciada por la poesía beatnik, que buscaba generar un quiebre con la poesía neobarroca que se caracterizaba por una poética más del adorno y de las bellas palabras y de los versos largos y arrítmicos. 


“queríamos dejar en claro que la poesía argentina era una poesía que chorreaba un poco: fuera por el lado del misticismo, del simbolismo o del realismo socialista, era excesivamente sentimental. Y si bien nosotros también lo padecíamos (no es que nos curamos de eso) por lo menos lo pusimos en juego y, de alguna manera, trajimos el postulado de la vanguardia americana de una poesía más bien pictórica, de presentación, exteriorista, que no tuviera excesos de adjetivaciones o de palabreríos. En ese momento a nosotros nos obsesionaba la percepción, toda una poesía de la percepción. Mucho más que una poesía de la ideología o de la manifestación de un mensaje, nos obsesionaba la cuestión de la forma” (202, p. 58)


La segunda edición y el fin de una era


En marzo de 1993 aparecen los números 3 y 4, con un estilo más trabajado y marcado. La segunda edición presenta mucho más espacio para la experimentación y traducción. En esta línea, aparece una figura importante de la revista, la traductora y poeta Laura Wittner. Es fundamental, como ya hemos mencionado antes, no hacer ojos ciegos a la flamante misoginia que se vivía en esos tiempos y el valor que supone, para las mujeres que fueron parte de la revista, estar ahí. Fue en el transcurso de la producción del tercer número doble, donde se pelearon los integrantes de la revista y la 18 Whiskys no vio más la luz. Muchos de estos enfoques fueron retratados por uno de los integrantes de la revista y director de cine Mario Varela, en una película documental de 2018. “La vida que te agenciaste” recorre lo que fue la vida de los poetas que formaron parte de la publicación, luego de la ruptura, recopilando materiales de archivo valioso sobre esos años. 


La pregunta que todos quieren responder es ¿por qué se rompió la revista? Muchos dicen que los problemas venían de antes, que se peleaban por alguna chica, que no se ponían de acuerdo en una visión, que eran jóvenes y la tensión abundaba. La realidad es que no tenemos suficiente evidencia para perfilar una respuesta certera, debido al limitado archivo que existe de esta experiencia


Conclusiones

Es irrefutable postular el impacto que esta revista dejó sobre el campo de las revistas literarias, más de corte underground, como supo ser la Cerdos y Peces en los 80. Sin embargo, la revista 18 Whiskys adoptó, como muchas manifestaciones culturales contemporáneas no tanto las formas contestatarias sino más resistentes, como el teatro parakultural atravesado por figuras como Batato Barea o Fernando Noy. De eso se tratan los primeros años de los noventa, de intentar hacer sobrevivir aquellas prácticas culturales que tanto había intentado destruir la dictadura, desde la defensa. La revista marcó el camino que después, por ejemplo, llevaría a Cecilia Pavón y Fernanda Laguna a fundar el espacio Belleza y Felicidad en 1999 o a influenciar la poesía en voz alta. Es imposible pensar en la poesía contemporánea sin traer a la Whiskys, a Fabián Casas, Laura Witner, Juan Desiderio, Daniel Durand, Rodolfo Edwards, José Villa, y muchos otros a los que este trabajo no les hace suficiente justicia. 




Referencias Bibliográficas


  1. Hosbawm, Eric (1994). La historia del siglo xx. Biblioteca E. J. Hosbawm de historia contemporánea.

  2. Birgin, Alejandra y Trímboli, Javier (2003). Imágenes de los noventa. Del Zorzal

  3. Prieto, A. (1990 12). Conflictos de generaciones. En: Fernández Moreno, César (comp.). América Latina en su literatura. México: Siglo XXI. (1972). 

  4. Mallol, Anahí D. () Materialistas y epifánicos en la poesía argentina reciente. Universidad Nacional de la Plata - CONICET. 

  5. Bourdieu, Pierre (2002). Campo de poder, campo intelectual. Buenos Aires: Montressor 

  6. Cambours Ocampo, A. (1963). El problema de las generaciones literarias. Buenos Aires: A. Peña Lillo Editor. 

  7. Williams, R. (1977). Marxismo y literatura. Barcelona. Ediciones Península.

  8. Halperín Donghi, Tulio (1994). La larga agonía de la Argentina peronista. Ed. Ariel, Buenos Aires, 1998

  9. Franco, Gabriela (2021). Por el camino de puan 3: las revistas literarias. Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras Colección Libros de Filo.




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