viernes, 15 de febrero de 2019

5 a.m.

las gotas del pequeño diluvio
abren cada herida 
que tu sutura parecía curar
la sangre gotea 
de cada agujero
miro al cielo teñido de violeta
buscando respuestas
a preguntas que no puedo formular
subo al colectivo buscando refugio
encuentro mi lugar y
mantengo la calma

mis pensamientos
como estrellas fugaces
atraviesan mi conciencia 
por segundos sin dejarme procesarlos. 
me desafían cada vez mas,
caminando sobre la cuerda floja
que delimita mi existencia.
el tiempo parece pararse
se rinde ante mi y me regala
unos minutos de claridad
en donde todo se puede ver
en donde las cartas están sobre la mesa
en donde te puedo ver transparente
te puedo ver todo
y verte cociendo de nuevo
las suturas que la lluvia reventó.  

el colectivo avanza a toda velocidad
casi apurándonos
a que la cura llegue rápido
pero nada cambia en una noche
nada cambia en minutos.

tu parada es en la próxima esquina
y hay heridas que siguen abiertas.
te bajas sin mirar atrás
con desaliento
con una cara de “hice lo mejor que pude”
y las grietas que dejaste sin reparar
se abren de a poco 
mientras el colectivo sigue avanzando.

ya no queda tiempo regalado
ni ganas de luchar
solo queda mirar por la ventana
y esperar a llegar
al destino que mas que deseado


es una suerte de azar. 

domingo, 27 de enero de 2019

Jarabe para la tos

Ya nose que hacer conmigo. La rutina de lunes a viernes y de sabado a domingo ya son monotonas. Anacronicas. No me he perdido en el tiempo. Estoy atascada en el. Observo a las personas caminar por la calle y yo permanezco, petrificada. Veo como el sol sale desde el este con ese brillo color pastel, y como se esconde en el oeste que parece ser su hogar. Y yo permanezco quieta, ante todo el caos. Mi mente corre a velocidades exhorbitantes pero mi cuerpo no me deja siquiera respirar. 

Trato de mantener la calma pero la situacion se ha vuelto critica. Las idas y vueltas al supermercado para asegurar mi supervivencia son casi automaticas. Espero con anhelo a quienes quizas acompañan este vacio que no logro llenar. Cuando salgo del supermercado veo un colchon tirado en medio de la vereda, y sobre el un hombre dandole la ultima pitada al cigarrillo que lentamente se consume entre sus dedos y me convenzo de que somos aliados en este hechizo. De que cada tacto ya no significa. Que cada palabra que alguien dirige hacia mi se pierde en la sordez de mis oidos. Que esquivo cada par de ojos que intenta buscar en mis pupilas un pedacito de alma, un pedacito de algo. 

Vuelvo al departamento lleno de libros viejos y polvo. Las habitaciones llenas de una luz tenue que recomforta mi mirada. Abro el libro que sigo leyendo para adentrarme en otro mundo. Un mundo en el cual las esperanzas y los sueños siguen vivos, en donde el olvio no es el unico recurso que parece legitmo. Otro mundo que no sea el mio. Otro que no este condenado al sufrimiento continuo de la perdida.

El otro dia pense en visitar el departamento que compartiamos cuando en mi vida todavia existias. Pense en volver a ver las ventanas pintadas de un verde chillon, espiar por el vidrio los muebles en donde, en otra vida, compartiamos penas y alegrias. Cuando vos llegabas a la mesa con un plato lleno de espaguetis y yo reia porque eran las seis de la tarde. Y entre mis manos una taza de cafe caliente. Y en la mesa las hojas de los poemas que todos los dias te dedicaba. Y el sillon rojo en medio del living donde me abrazabas tan fuerte que juraba que la respiracion casi se me cortaba. 

El sillon rojo. Y todo rojo. Todo lo rojo permanecio y cada vez que mis ojos lo tienen que ver se me eriza la piel. Seran solo sintomas de que te extraño? Abstinencia le llaman. Abstinencia de tus besos por las mañanas. Absitencia de tus holas y tus chaus. De tus nos vemos mas tarde y no seas boluda! La falta de vos me estara enfermando? Puede ser. 

A veces sueño con encontrarte caminando por alguna calle subarterna del barrio en el que te moves. De observar las facciones de tu cara una vez mas. De sentir algo. De sentirte a vos.

Pero se que de este infierno no puedo escapar. Que la llave del candado la tiramos juntos en el rio que soliamos visitar esa ultima vez que nos vimos. Y como ya te dije, seguire leyendo, enferma e incompleta.
Y sabes que es lo peor de todo? Que esta enfermedad no tiene cura. Y nunca la tendra.