desperté con la cabeza arriba de tu espalda. entre el tumulto del viernes y el vino barato no encuentro un cuchillo que corte el encierro.
sos un pájaro acostumbrado a que le den de comer en la mano.
¿vas a aprender algún día a vivir sin mí? no respondes, seguís picando hielo con la boca.
quisiera que tu cariño fuese un botón antipánico, una cucharada de jarabe para la tos sin síndrome de abstinencia. tire la droga por el inodoro. no puedo sostenerme en la creencia de que todo lo que nos regalan se rompe, quizás hubiésemos podido aprender a soltar, para aprender a querer.

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