viernes, 8 de noviembre de 2019

Y cuando ya no exista
roce
que de tu piel se me escape
nos volveremos a encontrar
en el rosedal 
de 
los 
deseos 
que dejamos muertos 
en el tintero
en las noches frías 
sin sabanas de mas

me ataras entre tus comisuras
con un nudo que soporte
todas las tormentas
me darás de comer 
en la cama 
tus besos hirviendo de rabia 
cansados por la espera

las pilas de los relojes 
caerán en armonía 
haciendo una 
canción imparable
de tu tentación y la mia 
sin mas que perder nos caeremos al vacío
de mi colchón viejo
y dejaremos en la habitación
olor a las palabras que nunca nos dijimos por miedo a que nos callaran la boca.

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