Y de repente,
desaparecen
como una niebla azul en las orillas del olvido
Les recuerdo demasiado
a eso que quieren olvidar.
No fui yo,
trato de convencerme.
Me hundo en las arenas movedizas
del colchon viejo en el que reposo
escribo sin cesar
sobre algo que no tiene sentido
como las despedidas.
Las extraño
mis huesos,
huecos
esconden demonios de aquellos tiempos
tan débiles
que se escapan de la punta de mis dedos en un baile infinito que mi mente no logra procesar pero se estancan.
Y todo se apaga
y se prende demasiado rápido para recuperar el equilibro.
Les ruego a esos demonios que por lo menos
se queden conmigo
si el resto no esta
y el sueño me ha dejado
sola en un lugar del cual poco se
pero mucho miedo hay
y lo siento en la piel
y no quiero existir
y lentamente me retiro
de esta vida sin sabor
a ver si algo,
en la otra
encuentro.
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jueves, 26 de diciembre de 2019
viernes, 8 de noviembre de 2019
Y cuando ya no exista
roce
que de tu piel se me escape
nos volveremos a encontrar
en el rosedal
de
los
deseos
que dejamos muertos
en el tintero
en las noches frías
sin sabanas de mas
me ataras entre tus comisuras
con un nudo que soporte
todas las tormentas
me darás de comer
en la cama
tus besos hirviendo de rabia
cansados por la espera
las pilas de los relojes
caerán en armonía
haciendo una
canción imparable
de tu tentación y la mia
sin mas que perder nos caeremos al vacío
de mi colchón viejo
y dejaremos en la habitación
olor a las palabras que nunca nos dijimos por miedo a que nos callaran la boca.
roce
que de tu piel se me escape
nos volveremos a encontrar
en el rosedal
de
los
deseos
que dejamos muertos
en el tintero
en las noches frías
sin sabanas de mas
me ataras entre tus comisuras
con un nudo que soporte
todas las tormentas
me darás de comer
en la cama
tus besos hirviendo de rabia
cansados por la espera
las pilas de los relojes
caerán en armonía
haciendo una
canción imparable
de tu tentación y la mia
sin mas que perder nos caeremos al vacío
de mi colchón viejo
y dejaremos en la habitación
olor a las palabras que nunca nos dijimos por miedo a que nos callaran la boca.
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